lunes, 25 de julio de 2011

Al que sabemos!

Alza mi sexo a la celeste altura
el ritmo del amor porque me rijo.
Jinete a la raíz montura.
Hacia tus hondos lares lo dirijo.

Porque si yo lo siento en plena holgura,
rígido y loco a tu destino fijo,
asoma en mí la paternal ternura,
yo como el padre y él como mi hijo.

Rotunda fuerza de escritura clara.
Bastón del sueño. Misteriosa vara
de la noche carnal. Dulce fulgor.

Eje de nuestra dicha compartida.
Mástil enarbolado de la vida.
¡Brújula cierta del imán del amor!

Luis Vidales (Calarcá, 1904 - 1990)

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