El hecho mismo de vivir es ya un acto de creación, pues como rezaba Sartre, los seres humanos no tenemos naturaleza, sino una condición compartida.
En este sentido, la vida humana no es naturaleza debido al hecho de que aquello que pertenece a la natura porta una condición previa que está destinada a desarrollarse en un sentido casi programático. Es contraste el hombre, si bien es un ser biológico programado para desarrollarse, experimenta algo distinto en su experiencia misma del vivir, la cual no ostenta programa alguno, de forma que cada uno es en términos Sartreanos un ser LANZADO o ARROJADO a la existencia.
Ser lanzado implica estar arrojado a la vida sin ningun tipo de mapa orientador que le diga a uno como ha de vivirse o que ha de hacerse. En una palabra, Sartre denuncia que la vida humana no posee ninguna forma de destino, en el sentido de inevitabilidad heredado de los griegos, sino por el contrario, la vida humana es un perenne crearse a sí misma. En una sentencia Sartre exclama: EL HOMBRE ES EL PORVENIR DEL HOMBRE!
De ésta manera y siguiendo las tesis del filósofo francés como contribuciones al esclarecimiento de la condición humana, la psicoterapia existencial asume que el hombre configura su vida en cada acto de su voluntad, en cada decisión y en cada forma en la que enfrenta las situaciones de su vida. De forma que la creación y la creatividad no es un patrimonio exclusivo de los artistas y los poetas, sino por el contrario es una condición vital.
Rainer Maria Rilke le “devolvió” a la vida misma la condición creativa al explicitar siendo poeta la mutua relación entre creación y vida, al momento de ser requerido por un joven poeta que hurgaba dar con la clave del escribir “bien”: “Por eso, descarte motivos generales y encamínese hacia aquello que su cotidianidad le ofrece, exprese sus tristezas y deseos, los pensamientos pasajeros y su fe en alguna forma de belleza. Hable de todo eso con la más honda, íntima y humilde sinceridad, y utilice para expresarse, las cosas de su entorno, las imágenes de sus ensueños y los objetos de los recuerdos.”
De ésta manera Rilke reconcilia la vida cotidiana con la creación poética y deja de ver la poesía como tradición de élites intelectuales, enlazándola con la experiencia del hombre que vive y sufre, con la existencia. De forma que la poesía y el arte no son asuntos ajenos a ninguno de nosotros. Antes por el contrario, reconoce que sin vida, sin experiencia no hay acto creativo, y más allá la vida misma llega entonces a resultar de un acto creativo y la riqueza de éste acto creativo llega a depender de la forma en que el individuo vive o no creativamente su vida.
“Si su vida diaria le parece pobre, no la culpe, cúlpese a sí mismo; dígase que no es lo bastante poeta como para atraer sus riquezas. Para los creadores no hay pobreza ni sitio que sea indiferente. Y aun cuando usted estuviese en una prisión cuyas paredes impidiesen que rumor alguno del mundo llegara hasta sus sentidos, ¿no le quedaría siempre su infancia, esa riqueza preciosa, imperial, ese cofre de recuerdos?”
La creación llega a ser la condición fundamental con la cual los seres humanos hemos de enfrentarnos al momento mismo de vivir, la vida misma es un acto de creación según sugiere Sartre y es allí donde la poesía recrea formas cada vez mas variadas de percibir y configurar la realidad misma.
Más como dije, la creación no es un acto de poetas sino de vivientes, el mismo Rilke sentenciaba en su epistolario a su discípulo la necesidad de crear aún si dejara de ser poeta: “Pero después de ésta inmersión en su mundo y en sus soledades, quizás usted deba renunciar a ser poeta (basta que sienta – como queda dicho – que podría seguir viviendo sin escribir, para no permitírselo en absoluto) Aun así, esta introspección que le pido no habrá sido en vano. De cualquier modo, a partir de entonces, su vida encontrará caminos propios; que ellos sean buenos, felices y amplios, se lo deseo más de lo que me es posible expresar.”
De forma que el acto creativo, va más allá de la creación poética, al punto que el poeta es quien ha asumido la tarea de escribir o morir, según sugiere Rilke, y quien expresa aquello que todos sentimos indeciblemente.
Es allí donde en un discurso paralelo, la psicoterapia existencial, asume la voz de quien pretende denunciar lo vivido, y lo hace a través del método fenomenológico, indicando que la experiencia misma de decidir encierra la inmensa responsabilidad de tener que reinventarse la vida en cada decisión.
Es por ello que Emilio Romero menciona n su articulación del esaucrelib que los cuatro factores fundamentales de aquel que se involucra como beneficiario de una relación de ayuda es la espontaneidad, la autenticidad, la creatividad y la libertad. Cuatro propósitos a alcanzar dentro de la psicoterapia existencial y que se enraízan en la posibilidad misma de asumir la vida creativamente.
Empero, la creatividad no ha de ser entendida como popularmente ha sido vista, en términos de una suerte de acto fulguroso que envuelve al creador en un grito ocurrente, similar a la exclamación de aquel sabio griego que cuando se bañaba gritó: Eureka!
Lejos de ello, el acto creativo es un proceso prolongado y laborioso, como la consolidación misma de la libertad la cual como alguna vez mencionó Goethe, se conquista todos los días.
El acto creativo, está implicado en cada una de las experiencias que configuran nuestras decisiones, en cada momento vivido, y en la posibilidad misma de atreverse a vivir y renovar la vida resignificándola a cada instante.
Rilke lo expresó bellamente cuando dijo: “...como todo progreso, tiene que devenir desde lo intimo de su ser sin que sufra presiones ni apresuramiento. Todo consiste en llegar hasta el justo término y después dar a luz. Dejar que se complete cada impresión y madure cada germen de un sentimiento, en lo oscuro, en lo inexpresable, en lo inconsciente e inasequible para el propio entendimiento. Aguarde con profunda humildad y paciencia la hora en que ha de nacer una nueva claridad. Vivir como artista es sólo eso, tanto cuando se trata de lo intelectual como de lo creativo”.
Es así como el acto creativo en profundamente vivencial y no puede ser monitoreado a través de la razón, y menos aún de categorías del pensamiento, a pesar de que muchos expresen y describan como es el proceso de crear. El mismo Rilke sugestivamente suscribe la creación a una experiencia inmediata que no se puede comparar con cualquier otra operación del pensamiento.
En palabras de Rilke, el acto de crear: “no puede medirse con parámetros de tiempo: un año no cuenta y diez años, nada son. Ser artista es no calcular ni contar. Crecer como lo hace el árbol, que no apresura su savia y que resiste, confiado, las tormentas de primavera, sin angustiarse por la posibilidad de no llegar al próximo verano.”
BIBLIOGRAFÍA
RILKE, Rainer M. Cartas a un Joven Poeta. Buenos Aires: Ediciones Errepar – Longseller. 2000
ROMERO, Emilio. Neogenesis: El desarrollo personal mediante la Psicoterapia. Sao Paulo: Nuevos Horizontes Editora. 1999
SARTRE, Jean Paul. El Existencialismo es un Humanismo. México: Fondo de cultura Económica. 1995
Relato de caminos iniciados y jamás terminados, cuyo valor no reside en culminar un viaje sino en la experiencia de transitarlos.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Curriculum Vitae
Psicólogo de la Universidad del Norte de Barranquilla. Postgrado en Métodos y Técnicas de Intervención en Psicología Humanista – Existencial SOBRAPHE (Sao Paulo - Brasil). Candidato a Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad de Flores (Buenos Aires - Argentina). Ha sido catedrático del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes (Bogotá), la Universidad Simón Bolívar (Barranquilla), la Universidad Católica Popular del Risaralda y la Universidad de Manizales. Ha sido el Editor del No. 7 de la Revista Psicología desde el Caribe de la Universidad del Norte de Barranquilla, Director y Creador de la Revista Latinoamericana de Psicología Humanista - Existencial HUMANITAS. Autor de la obra EXISTENCIA & SITUACIÖN: Fundamentos y Perspectivas de una Psicología de las Situaciones Vitales. Creador de Seminarios de Profundización, Talleres Vivenciales, Cursos de Postgrado y Diplomaturas. Actualmente es el Presidente y Fundador del Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva CLAPCOM.
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